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viernes, 29 de julio de 2016

Nº3: Bringing It All Back Home (1965).

Cuando te interesas por cualquier artista, por algún disco tienes que empezar. Y creo que para los neófitos del genio de Duluth no existe mejor punto de partida que Bringing It All Back Home. Esta obra maestra (una mas) es quizás la pierda angular sobre la que pivota y se sustenta todo el legado dylaniano. Es el disco en el que confluyen muchos (no todos) de los caminos que Dylan exploró durante toda su carrera. Es el álbum de su verdadera explosión creativa, donde empezó a abrazar el rock y a madurarlo hasta convertirlo en lo que todos conocemos. Yo lo descubrí tarde, curiosamente. Sobre todo porque ya disponía de muchas de sus canciones en algunos recopilatorios. Pero hoy en día considero Bringing It All Back Home como un disco esencial en el devenir de la música popular. Y como comentaba, es el que recomiendo como iniciático para amigos que quieren interesarse por el artista.

El titulo es toda una declaración de intenciones. En 1965 la invasión británica abrumaba la atención mediática de la juventud norteamericana. Los sonidos que salían de las composiciones de los Beatles, Stones, Kinks, Who….etc, copaban las listas y los medios. Pero Dylan, en un ejercicio de autoafirmación como pocos en la historia del rock, deja claro en esta colección de canciones que la esencia y la raíz del rock, del folk, del country y hasta del futuro rap (si!) pertenecían a su país. El álbum puede presumir de contener una de las mas contundentes secuencias de canciones de la historia del album como obra. Ya sabéis. En la cara A Dylan explora su lado mas rock y experimental (algo que los fans mas hardcore de su lado folk consideraron un espanto) y en la Cara B recoge cuatro piezas acústicas (no folk, eso es otra cosa) absolutamente insuperables. Un álbum maduro y adelantado a su tiempo. De aquí cogería carrerilla y en año y medio entregaría la famosa trilogía mercurial que le hizo eterno. Pero Bringing It All Back Home es el disco que contiene Mr Tambourine Man, It´s All Right Ma, Subterranean Homesick Blues, Gates Of Eden, Maggie´s Farm, Love Minus Zero, It´s All Over Now Baby Blue, Bob Dylan´s 115th Dream, On The Road Again, She Belongs To Me, Outlaw Blues. Si, he puesto todas. Imposible dejar a ninguna fuera. Es el disco perfecto.

Lo mejor: Su excepcional concepción estructural. El paso definitivo de Dylan al rock. Sus composiciones.
Lo peor: Quizás el menor reconocimiento popular que tiene en comparación con sus dos compañeros de trilogía.

miércoles, 27 de julio de 2016

Nº4: Time Out Of Mind (1997).

Tengo claro que el origen de este extraordinario disco de Bob Dylan hay que situarlo en 1989, cuando entregó aquel mas que notable Oh Mercy. Ambos discos están producidos por el geniecillo Daniel Lanois, y ambos discos tienen en común un elemento: simbolizan la resurrección creativa del mejor Dylan en dos periodos de su carrera donde pocos daban un duro por el. Amen de que muchos elementos de producción y sonido son similares. Pero Time Out Of Mind también tiene otros dos puntos de apoyo: los dos discos de versiones que Dylan editó en 1992 y 1993 y que alguna manera volvieron a dar luz al maestro. Para 1997 tenia todo lo que quería: tiempo, a Lanois, y canciones. Sobre todo canciones. Y varias de las que contiene este disco están sin duda, entre lo mejor de su obra. 

Recuerdo que cuando salió y lo compré, Love Sick me dejó de piedra. Esas frases, ese sonido….era un nuevo Dylan. Rejuvenecido pero al mismo tiempo ya maduro. Extraordinario comienzo. El disco cala en el oyente de forma sigilosa. Alterna extraordinarias canciones de corte melódico y emocional (Tryin´ To Get To Heaven, Standing In The Doorway, Make You Feel My Love) con sensacionales piezas bluseras o de sabor añejo (Million Miles, Dirt Road Blues, Could Irons Bound). El equilibrio y la secuenciación son perfectas. Not Dark Yet reluce desde su fondo confesional y unos acordes atmosféricos maravillosos. El trabajo de Lanois es deslumbrante. Supo entender al genio a la perfección, aunque la relación se resintiese y no volviesen a colaborar juntos. El álbum lo remata con la épica y pelín larga Highlands, pero no desentona el resultado final. Time Out Of Mind es un álbum inmenso, que adquiere mayor envergadura con el paso de los años y cuyo esencial papel revitalista en la carrera de Dylan lo llevó hasta nuestros días (y ganar Grammys y todo). Un álbum seminal y esencial en 1997. 

Lo mejor: La profundidad en fondo y forma y el nivel de las canciones. La producción de Lanois. Un "nuevo" Dylan.
Lo peor. Quizás se le va la mano en la duración de Highlands. Que Dylan y Lanois acabaran tan mal para no poder repetir otra colaboración.

viernes, 22 de julio de 2016

Nº5: Highway 61 Revisited (1965).

Poner en quinto lugar de mis preferencias dylanianas a uno de los discos de rock mas definitivos de todos los tiempos tiene su lado osado, no lo voy a negar. Y lo reconozco. He leído centenares de paginas sobre este disco. De lo que supuso y sigue suponiendo. Sin animo de parecer grandilocuente, de aquí nace todo, o casi todo. El rock tal y como lo conocemos, el punk (ese primer golpe de batería de una cancion llamada Like A Rolling Stone, os suena?), y la madurez de la música popular como un arte. Se veía venir y Dylan nos avisó ese mismo 1965 (Bringing It All Back Home). Pero aquí sentó cátedra con una colección de canciones que resisten tempestades y el paso de las generaciones. Sencillamente insuperable.

Like A Ralling Stone cambió la psique y la vida de muchos en 1965. La canción rock mas decisiva de la música del siglo XX. No debería haber debate ante una canción tan trascendetal. Hay hasta libros dedicados en exclusiva a esta epopeya hecha canción. Pero Like A Rolling Stone, a pesar de su poder intacto, no oscurece el legado de Dylan en este album. Desolation Row es otra de las grandes. Sus once épicos minutos de confesión, llevan al oyente a escarbar en mundos que hasta entonces no se habían tratado en el rock. La ironía presente en la enigmática Ballad Of A Thin Man y la deliciosa (y debilidad personal) It Takes a Lot to Laugh, It Takes a Train to Cry completan el poker de ases del disco. Pero hay mas sensaciones. Búscalas en From A Buick 6 o  en la preciosa Queen Jean Approximately. O en la atronadora Tombstone Blues. Un disco que representa una de las cimas de la historia del rock. O no es así, Mr Jones?

Lo mejor: Las grandes canciones que atesora y el retrato que hace del artista en plena explosión creativa.
Lo peor: Quizás una instrumentación algo sobrepasada en determinados momentos (no me maten dylanitas).

jueves, 14 de julio de 2016

Nº6: Street Legal (1978).

Street Legal fue el disco con el que conocí a Bob Dylan. Podría haber sido cualquier otro, pero no, fue este. Gracias a mi tío y en unas Navidades de 1990. Todavía recuerdo: "Has escuchado a Bob Dylan?". Me preguntó. Le dije que me sonaba el nombre pero que nunca lo había escuchado. Y de una estantería extrajo el vinilo de Street Legal (con los títulos de las canciones en castellano, por cierto, y que aun conservo). Changing Of The Guards hizo el resto. Estuve obsesionado con esa canción durante años y años. De hecho, aun lo estoy. Y Street Legal, de alguna manera, fue el disco o la llave que me abrió los ojos a la música americana, que a día de hoy es la que mas me apasiona en conjunto.

El album tuvo mucho tirón en España. Ya lo tuvo Desire en 1976/77 y Street Legal continuo la gran aceptación que por aquella época (una vez muerto el caudillo) tuvieron las canciones de Bob. El disco es hermoso, expresivo, con un claro componente gospel que ya nos adelantaba lo que vino después. Is Your Love In Vain? es una de sus grandes baladas de siempre. Baby, Stop Crying es otra pieza de hermoso trato emocional. La mencionada Changing Of The Guards es una épica obra de estrofas imposibles y que cuenta con una cadencia melódica irrepetible. Obra maestra. Pero confieso que mi pasión por este disco se sustenta y mucho en tres canciones situadas al final de la colección: True Love Tends to Forget (se puede titular una cancion confesional mejor?), We Better Talk This Over y la enorme Where Are You Tonight? (Journey Through Dark Heat). Lo tengo en vinilo y del uso apenas se escucha. Con la copia en CD la cosa mejora, porque de todos es sabido que la producción del álbum original no fue del todo acertada. Para mi, otra obra maestra que entra como un tiro desde la propia portada.

Lo mejor: Su musicalidad. El manto gospel que cubre las composiciones. Y varias de sus mejores canciones mas desconocidas.
Lo peor: El sonido en sus primeras ediciones en vinilo y la algo monótona y superflua New Pony, que de alguna manera, rompe el ritmo del album.

miércoles, 13 de julio de 2016

Nº7: The Freewheelin' Bob Dylan (1963).


Llegamos a una de las obras de cabecera. No solo en la carrera de Dylan sino de la historia del rock. Me da hasta apuro comentar algo sobre un disco sobre el que se ha escrito tanto (y se seguirá escribiendo). Que puedo aportar yo salvo mi humilde sensación al escucharlo? El disco en el que la pequeña oruga callejera se convirtió en la mariposa del mundo del folk. El salto cualitativo que supuso este álbum en la carrera del maestro comparándolo con el debut es inmenso. Como inmenso fue su calado entre la comunidad folk y la invasión británica (Beatles y Stones a la cabeza). Quien era este tipo que con una simple acústica y una voz tan particular nos contaba todas esas historias de amor y desamor, de guerras y lluvias? De donde había salido? Pete Seeger y Joan Vaez, adalides del movimiento folk lo adoptaron como un hijo y Dylan no puso peros. Pero no se dieron cuenta (si en Newport unos pocos años después) que este chico iba mucho mas allá del molde que ellos querían construir. Para Dylan, este disco fue el reflejo emocional de una etapa en su vida. No iba a tener continuidad mas allá de uno o dos discos mas.

The Freewheelin es la gran banda sonora de los primeros años sesenta. JFK, la marcha sobre Washington, Luther King, los conflictos raciales, la guerra fría....Y todo a través de unas canciones memorables, únicas, que dispararon a Dylan a unos grados de atención mediática permanentes e inéditos para un músico de su edad. Hasta tal punto que los no aficionados o conocedores de la obra del maestro, lo tienen totalmente asociado (aun hoy día) a esa imagen de chico ensoñador, guitarra en mano y armónica en boca, cantando los versos de himnos como Blowin In The Wind o A Hard Day ´s A Gonna Fall. Pero ahí están piezas del calibre de Masters Of War, Girl From The North Country, Don´t Think Twice It´s All Right, Corrina Corrina, Bob Dylan´s Dream, Oxford Town..... , Que mas puedo decir? Ah si, la portada. Maravillosa e inolvidable.

Lo mejor: Las canciones. Su madurez. Su calado generacional. La portada.
Lo peor: El estigma que supuso para Dylan el empezar a ser recordado eternamente (y por la memoria colectiva) por la imagen proyectada en este disco y en esta época. 

lunes, 11 de julio de 2016

Nº8: New Morning (1970).

Me fascina Dylan por muchas razones. La principal, la meramente musical, obviamente. Pero hay mas factores que te llevan a adorar a este señor por encima de muchas cosas. Y una de ellas es el enorme peso que su vida y sus diferentes momentos vitales han tenido en sus discos, en sus canciones, en sus letras. New Morning, con toda probabilidad uno de sus discos mas infravalorados es un ejemplo de lo que comento. Estamos en 1970 y Dylan ya había hecho su famosa peineta con el Self Portrait. Ahora ya estaba liberado de ciertas ataduras publicas, y vivía feliz con sus hijos y Sara en su refugio de Woodstock. Ese sosiego espiritual y emocional se refleja en las canciones de este maravilloso álbum. En la prensa de entonces, ávida de noticias tras el terremoto del Self Portrait, se celebró como un retorno del mejor Dylan. Cuando en realidad, la mayoría de las canciones se compusieron al mismo tiempo que las del famoso disco del autorretrato. Dylan jugando con todo y con todos, una vez mas.

La portada no le hace un gran favor, pero el contenido es quizás uno de los mas eclécticos, frescos y vitalistas que jamas haya grabado el genio. Conocido sobre todo tanto por el famoso y delicioso If Not for You que luego popularizo poco después su amigo George Harrison (presente en Woodstock en la época en que Dylan compuso este album) en su album de debut y por The Man In Me, famosísima tonadilla que hicieron popular los hermanos Coen en su The Big Lebowsky. Pero New Morning es muchísimo mas y servido en las dosis ideales. El Dylan mitómano homenajeando a Elvis en la preciosa Went to See the Gypsy. El Dylan mas waitsiano en la irónica If Dogs Run Free. El Dylan juguetón modulando su voz en Winterlude. Exultante y mas vitalista que nunca en New Morning o One More Weekend. Apabullante en Day of the Locusts o Father of Nigh. Y brillante como en sus mejores momentos en mi gran favorita, la excelente Sign on the Window. Un disco que adoro y que me llena por completo.

Lo mejor: Su coherencia, su variedad de estilos y su vitalismo. 
Lo peor: Su injusta fama de "obra menor".

domingo, 10 de julio de 2016

Nº9: Love and Theft (2001).

Hay un excelente libro en español escrito por Eduardo Izquierdo y titulado acertadamente La Trilogia del Tiempo y del Amor,que analiza a la perfección la penúltima etapa de Bob Dylan. Aquella que abarca desde mediados de los noventa hasta el Modern Times (2006). Lo recomiendo encarecidamente. Y ahí esta analizado a la perfección este este formidable Amor y Robo que Dylan publicó el famoso 11S del 2001, y compuesto por doce canciones "grabadas en doce sesiones". Con este album, Dylan concretaba su propuesta en el nuevo siglo. Lejos de alzarse como adalid de la modernidad, el maestro retrocede sobre sus pasos para entregar un disco asentado en el blues y en la música negra del primer cuarto de siglo XX. Algo que en el 92/93 con aquellos dos impecables discos de versiones empezó a gestarse, cobra aquí toda su grandeza y sentido. Amor y Robo. Amor por su país y sus esencias musicales, y robo porque Dylan construye sus temas desde un prisma clásico y que derivó en que por primera vez empezaran pesar sobre el algunas criticas por plagio.

En cualquier caso, la banda de Dylan (clave aquí) borda el disco y logran plasmar en música lo que el genio de Minnesota tenía en la cabeza cuando entró en estudio en Mayo del 2001. Lejos de la angustia vital del formidable Time Out Mind, aquí Dylan se muestra mas vitalista, disfrutando del trabajo en estudio y del acabado final de las canciones. Misissipi, descarte de la época anterior con Lanois, brilla con especial genialidad en la colección. También es el tema aparte de Love and Theft. Porque la carnaza de este disco está en el traje de crooner atemporal que el maestro adopta en High Water, Bye and Bye, Summer Days, Floater o Po´Boy. La citada High Water es el pivote sobre el que gira toda la obra. Y Lonesome Day Blues es una rotunda mirada al blues mas racial. Obra maestra indiscutible y segundo álbum dentro de una no intencionada trilogía soberbia.

Lo mejor: Su innegable sabor a clásico atemporal. 
Lo peor: Que los que adoren el ambiente y la globalidad de Time Out Of Mind puedan sentirse decepcionados por esperar algo similar aquí.

viernes, 8 de julio de 2016

Nº10: Shot Of Love (1980).

Sorprendente elección para un Top 10 de discos favoritos de Bob Dylan, supongo. Pero siempre me resultó un álbum tremendamente infravalorado dentro de su (para mi impecable) trilogía cristiana (a Saved le pasa tres cuartos de lo mismo). Pero Shot Of Love es un pequeña gran debilidad para mi. No tan hardcore como su antecesor ni tan impoluto como el seminal Slow Train Coming, pero con un catalogo de canciones (las incluidas y las no incluidas, ojo al dato: Caribbean Wind, You Changed My Life o Angelina) que hacen de el mi album referente de los algo confusos ochenta de Bob Dylan.

Realmente no es un disco como Saved, en el sentido cristiano de la palabra. Aquí hay menos gospel, menos salmos, las leras son mas comedidas y el resultado musical mucho mas abierto. Su escucha repetida recompensa al oyente y adelanta algunas cosas que luego escucharemos en Infidels (1983). Pero Shot Of Love (con su horrorosa portada) es el disco que incluye gemas del calibre Every Grain of Sand, una de las mayores cotas creativas de Bob Dylan. Heart Of Mine es otra delicia y destila optimismo y encanto en cada segundo. Lenny Bruce es un homenaje sentido al famoso cómico estadounidense. El poso mas extremo se asienta en temas como Shot Of Love o Property Of Jesus. Mientras que The Groom's Still Waiting at the Altar (que originalmente fue una cara B y que posteriormente se incluyo en la edición de cd), es un rock poderosisimo. Y siento una especial debilidad por In  The Summertime, una  olvidada y delicada pieza que Dylan canta de forma impecable. Tenía que incluirlo en este top10. Su trilogía cristiana es todavía una etapa por descubrir y reivindicar.

Lo mejor: El hecho de que sea un disco aun por descubrir por muchos. Su frescura. Every Grain Of Sand.
Lo peor: La portada, la producción pelín insuficiente y que su valor musical quede oscurecido por pertenecer a una de sus etapas personales y creativas mas impopulares.

jueves, 7 de julio de 2016

Mi Top 10 Dylan Albums.


Mi amigo Jose se marcha a New York por razones turísticas este verano. Aunque hay un trasfondo musical detrás evidente. Springsteeniano hasta la médula, el bribón va a visitar todo el templo Brusero. Se lo merece y me alegro un montón por el. Esperaré las fotos con ganas. Pero como es listo y tiene muy buen gusto musical, también hará una ruta dylaniana por la ciudad de los rascacielos. Ya tiene mis recomendaciones (aunque servidor nunca haya estado por allí) y varios planes alternativos a elegir. Lo gozará seguro. Y en honor a mi amigo Jose y al señor Zimmerman me he animado a escribir diez entradas comentando mis diez discos favoritos del maestro de Duluth. Tarea muy complicada, pero creo que la tengo bastante pensada. Me pondré a ellos en breve. Buen viaje colega!

miércoles, 6 de julio de 2016

Nobody Sings Dylan Like Dylan.

Como dylaniano convencido y admirador eterno de Bob Dylan siempre he tenido claro que nadie canta Dylan como Bob Dylan. Mis amigos detractores del genio ya saben cual es mi punto débil y saben como atacarme e irritarme. Con el tiempo he asumido que es un simple rol provocador y lamento a veces su pobre ignorancia. Para mi Dylan es con Sinatra la voz definitiva del siglo XX. Y el interprete por excelencia así como el creador musical mas importante de todos los tiempos. Pero todo esto daría para mas paginas y paginas que ahora no creo que convenga. No es el caso. La idea era recomendar este cuádruple (ahí es nada) álbum de tributo a Bob Dylan que cayó del cielo del 2012 para apoyar a la siempre presente Amnistía Internacional.

Aquellos que piensan que las canciones de Dylan suenan mejor en las voces de otros artistas tienen aquí un excelente surtido de estilos y texturas para elegir. También varias docenas de razones para hacernos ver a los dylanianos lo equivocados que estamos (ja!). Pero los fans del genio de Duluth también podemos disfrutar (yo lo hago) con muchas de las versiones aquí recogidas de un cancionero tan apabullante e infinito. El listado es de órdago. Y la mayoría de las versiones son coherentes y racionales. Llama la atención la presencia de Miley Cirus en una im-pe-ca-ble You´re Gonna Make Me Lonesome When You Go o un imponente Tom Morello en la extraordinaria de por si Blind Willie McTell. Estamos hablando de un viaje de cuatro discos, de decenas de versiones y nombres como Sting, Elvis Costello, Diana Krall (me derrito oyéndola cantar uno de mis himnos dylanianos como es el Simple Twist Of Fate), Pete Townsend, Jackson Browne, Patti Smith, Joan Baez (extraordinaria en Seven Curses), Bryan Ferry, Lucinda Williams, Steve Earle...etc. Un album largo, extenso y para escuchar con atención y paciencia. Pero recuerda mi premisa: Nobody Sings Dylan Like Dylan. Por cierto, el álbum se llama Chimes Of Freedoom, como el tema incluido en Another Side. Disfrutaras.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Dylan & Stones.

Raro es que no haya hablado aún de los Rolling Stones en el blog. Ni de Bob Dylan, claro. Todo se andará. Son dos de mis artistas de cabecera. Ambos siguen de gira. Unos a su ritmo recaudador habitual (con Mick haciendo de las suyas y Keith publicando su tercer disco) el otro sin freno desde 1988 en su maravilloso Neverending Tour. A los ingleses les ví el año pasado en un inolvidable concierto en Madrid en donde demostraron quien es el grupo mas grande de rock de todos los tiempos. Al otro, lo disfruté a su paso por Donosti el pasado verano, en una actuación mas que notable. Los Stones parece que han confirmado que habrá nuevo disco de estudio a modo de despedida, tras diez años sin sacar un disco con canciones nuevas. El maestro de Duluth destapa para Noviembre el tarro de sus esencias mercuriales en una nueva entrega de las Bootleg Series (coño, perfecto tema para futuras entradas) para el deleite de dylanitas, dylanologos y dylanianos (yo soy de estos últimos).

Siguen siendo los marcan la pauta, mal que les pese a muchos. Y generando mas opinion que nadie. Creo que tengo como tres libros pendientes de lectura del maestro de maestros. Ahí es nada. Una vez que caes en las redes de ambos, difícil salir indemne. Estaremos atentos a sus pasos. Como siempre.