Parecía imposible igualar la proeza de discos como Hunky Dory, Ziggy Stardust o Low, pero a Bowie todavía le quedaban muchas ideas en su trastienda. Scary Monsters es el album del camaleón que mas ha crecido en mi subconsciente durante los últimos años, hasta el punto de situarlo, sin duda, entre mis tres favoritos del músico. La culpa la tiene, en gran parte, esa obra maestra del pop que es Ashes To Ashes, que mal escondida entre los clásicos recopilatorios que existen de Bowie, no llegué a percibirla en toda su grandeza. En su sitio correspondiente, en este album de 1980, adquiere toda su dimensión. Una maravilla.
Ashes to Ashes capta tu atención de forma obsesiva por lo milagroso de su producción y por extraordinaria melodía, pero no está sola en esta colección. Bowie como Pierrot, su nueva reencarnación (y van...), confecciona una colección de canciones sencillamente impresionante. Teenege Wildlife parece un refrito de Heroes hasta que te das cuenta que es una obra de orfebrería inapelable. Scream Like A Baby es de un tono tan opresivo y exultante que no puedes dejarla de escuchar una y otra vez y que de alguna manera adelanta el sonido que bandas como The Cure fabricarían años mas tarde.. La propia Scary Monsters (and Supper Crepps) es puro gozo. Quizás solo la discordante Fashion rompe el desarrollo del disco. Un album fascinante y mayúsculo. La despedida, no consciente, del mejor David Bowie. Lo que vino después (MTV, Let´s Dance, etc....), es otra historia muy diferente.
